Junio en Sayago

El sol de junio aplasta Sayago contra el suelo y las golondrinas bailan en la plaza de un pueblo sayagués cualquiera. El aroma del trigo dorado me envuelve mientras la cosecha se va acercando desde el sur, sentado a la sombra de mi tenada siento calor y sobre el cielo azul 2 aguilas planean. El zumbido de las moscas me aturde, de golpe el aroma de la menta sembrada en mi corral (por más que lo intentes siempre crece de nuevo) llega a mí y me envuelve. Huele a tierra seca y una columna de hormigas forma su senda entre la hierba dorada, desde algun sitio de mi casa me canta Mikel Erentxun, me manda el mensaje que tantas veces me ha dicho la misma persona con distintas caras: " ...tu decías tantas veces,todo el tiempo que tienes lo deberias aprovechar, no permitas que al final, ese tiempo perdido se aproveche de ti... " y una media sonrisa asalta mi cara por el mensaje dirigido a mí.


Siento deseos de comer melón mientras una Heineken fría ocupa mi mano. Sentado a la sombra de mi tenada veo como en la calle un perro y un gato se tumban irónicamente juntos bajo la misma sombra. Abro "La opinión" para echarle una ojeada, dudo, como siempre, de si lo que leo es un diario o el panfleto de cierto partido.


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